Lo bueno de trabajar uno por su cuenta es que más o menos puede repartirse el trabajo como quiera. Siempre has de estar atento al horario comercial pero hay otras cosas que merecen la pena. ¿Por ejemplo? Pues cuando uno se desvela por la noche y no para de dar vueltas en la cama se puede levantar tranquilamente, adelantar las cosas del día y así aprovechar el día para unos asuntos pendientes. Pues nada... ¡a trabajar!