• Carta al director
  • 29/08/2008 10:15
  • Es interesante como las cartas de los lectores, que tan importantes hicieron a ciertos periódicos gratuitos, tengan tan poca consideración en otros medios. Cartas que, generalmente, tienen una misma voz y una misma conciencia. Conciencia que el medio al que escriben muchas veces hace oídos sordos como si de palabras necias se tratasen. Palabras que sólo sirven de relleno pues se oculta su propia importancia no habiendo respuesta efectiva a sus preguntas, consultas o sugerencias.

    Se regodean en palabras como feedback y afirman escuchar a lectores y audiencia pero, como casi todo en este mundillo, queda aplacado por tiempo, dinero, ganas y, en el mayor de los casos, estupidez.
  • My new best friend
  • 24/08/2008 18:54
  • Después de mucho esperar, he podido disfrutar de mi nuevo mejor amigo. Es uno de esos que se compra por internet. Si ahora está de moda sacarse novios on-line, ¿por qué no mejores amigos? Ains... me tiene enamorada.

    Sí, eso que hay a su lado, soy yo.



    English

    It's been a long time but here is my new best friend. I love it!
  • Lunch at work
  • 21/08/2008 19:26
  • Mi espacio de trabajo a la hora de la comida =^.^= ¡Me encanta!

    Aquí trabajo yo :D


    Just having lunch at work ^________^

    Comida china ^^

  • Externamente
  • 20/08/2008 10:45
  • El trabajo no lo conforma sólo el horario y el sueldo sino que los compañeros son aquellos que te hacen disfrutar del trabajo o, a lo peor, aborrecerlo. Pero claro, no contaba yo con que había diferencias sociales dentro de los diferentes departamentos.

    No es lo mismo ni tienen el mismo caché los redactores que los editores y, por supuesto, hay una excesiva diferencia entre los externos y, como me han sido nombrados alguna vez, la gente normal. No es un hecho aislado de las redacciones pues no es la primera noticia que tengo de ello y, lo más probable, algunos de vosotros estaréis asintiendo con sorna. Sea lo que fuere soy capaz de entender, asimismo, que una persona que se encuentra en un puesto de manera temporal no es tan digna de confianza aunque, en la mayoría de los casos, pagan justos por pecadores.

    A los hechos me remito, no gozan de las mismas consideraciones y tampoco disfrutan de los mismos placeres. También he de decir que los derechos generan responsabilidades y, por lo tanto, se supone que al no tener esos derechos tampoco tenemos ciertas responsabilidades. Por lo cual este sistema de externo/interno es un sistema más o menos equilibrado para aquellas empresas que no exigen a los externos ser incluso mejor que los internos. Sin embargo, la percepción de los externos es de un cierto menosprecio hacia su persona y, especialmente, cuando se trata de un externo de otro departamento. Se trata, entonces, de una regla no escrita sobre los puestos de trabajo.

    Todo esto me hace recordar que incluso en algún Ministerio que yo me sé, los externos, es decir, los no funcionarios, tenían que utilizar un cuarto de baño que no se encontraba ni siquiera en la misma planta en la que trabajaban sino que los externos tenían que bajar un estimable número de ellas antes de pasar a otro edificio para, finalmente, llegar al escusado. ¡Vamos, el colmo! Es increíble que haya tales diferencias pero haberlas, haylas.

    Ahora bien, volviendo sobre mis pasos, si tus compañeros son gente absolutamente agradable, educada y afable, entonces, todas esas pequeñas diferencias parecen invisibles durante las horas de trabajo que, pese a quien le pese, son más llevaderas con buena gente que con snobs que se sobrevaloran.
  • Procesando
  • 22/07/2008 17:38
  • El primer día de trabajo es un día que no se olvida en la vida. Se te quedan grabados en la memoria absolutamente todos los comentarios y situaciones más que ello le pese a alguno de por vida. Ese fabuloso e intrigante momento se basa en un proceso continuo que comienza con una fase previa de preguntas absurdas a todos aquellos trabajadores cercanos a ti. Las más corrientes se pueden resumir en: "¿Y qué hiciste?¿Qué tengo que hacer?¿Cómo me comporto?¿Soy yo mism@?¿Qué me pongo?" y sandeces por el estilo. Personalmente, la última era la que más urgencia me sugería. Esas sandeces, en ese preciso instante, parecen de suma importancia y las sonrisas que provocan se convertirán, por consiguiente, en motivo de odio visceral.

    Capitulo I: La caída del muro

    ¡Oh! Y llega el gran día. El adjetivo gran puede ser sustituido por otro más adecuado en el momento en que te sumerges, en mi caso, en la redacción y compruebas el daño que han ocasionado tanto el cine como la televisión en tu visión de la realidad. Una visión idílica que, por supuesto, no es más que eso: una pueril fantasía. Una vez que superas la fase de "Primeras Impresiones" todo empieza a tomar un rumbo bien distinto y compruebas el encanto que puede tener la misma sala que hace pocos instantes había acabado con tus ilusiones.

    Capitulo II: Liberando a Willy

    ¡Qué grande es el momento en que comienzan a presentarte a un millar de personas e, iluso de ti, intentas aprendérte todos sus nombres! Si hubiese estudiado de esa manera en la selectividad... ¡qué bien me hubiese ido! Tras atragantarte de nuevos nombres, caras y cargos, es el momento de que te presenten a ti. No se puede evitar porque según se entra en la editorial se nos adhiere a la frente una pegatina que deja bien claro quienes somos: los precarios becarios. Saben quién eres y, ante todo, lo que eres.

    Es el momento en que todos siguen los consejos más cautos y prudentes. No llamar en exceso la atención, no hablar mucho, pasar desapercibido... Pero, ¿y si tu carácter es completamente lo opuesto a varios de los citados puntos? En ese caso es mejor ser uno mismo y esperar que al día siguiente los demás no tengan ganas de que se les derramen unas gotas de arsénico en el café. Si a todo ello le sumamos una carencia de puesto de trabajo físico y la necesidad de resoplar en la nuca de una compañera para ver cómo y en qué trabaja, entonces, cuadraría ese eslogan tan famoso de "No tiene precio".

    En definitiva, el primer día de trabajo es una fórmula por la cual tu éxito es directamente proporcional a tu estado anímico, las ganas que tengas de comenzar y la suerte que tengas en los primeros 20 minutos de estancia en la redacción.

    Personalmente, estoy muy contenta.

    English

    You'll never forget your first working day. You'll remember every single minute of this 'special' day and it may make you feel a little bit embarrassed in a near future. There are different phases you're going to go through. In first place, you'll ask your friends (those who work) about y their first working day and I'm pretty sure your questions will be quite trivial but you'll feel that they're the most important information you'll be capable to get.

    Chapter I: It starts.

    I was outside the office. There's no way out! It started. The moment I went in to the office, I realized how the real work is. It is not as the media show, it's different but it's cool when you really understand how it works.

    Chapter II: You and your workmates

    Another crucial moment is when your boss introduce you to your workmates. Of course, you'll try to remeber everyone. It's almost impossible. But, what really matters is that they know who you are and even 'what' you are: a training grantee. Would they smell me or something? Weird! Nevertheless, I tried to be wise and to be discreet but, as you know, I have a real lively character so I beg they won't want to get rid of me yet.

    Weeeeeee! I'm happy 'cos I really love journalism.
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