Hay momentos en los que haces promesas estúpidas, ya sea con otras personas o contigo mismo. Son momentos en los que deseas conseguir algo; te engañas a ti mismo creyendo que si prometes algo en especial se cumplirá lo que estás deseando; momentos en los que otra persona te pide algo que, en ese instante, no puedes negarle; etc.
En este caso la promesa la hice conmigo misma. Ahora es cuando se plantea el dilema: ¿He de cumplir lo que dije?.
Suelo cumplir las promesas que hago, todas excepto las llamadas "promesas de año nuevo" que no cumple nadie. Pero esta me supone un problema: ¿elijo entre lo que siento o lo que debo? Parece que planteo aquí un dilema moral-ético-teológico sin parangón, pero no es así. Se trata de esto:
Durante la carrera del pasado domingo me prometí que si Alonso quedaba tercero me compraría la camiseta oficial de Renault. ¡Qué absurdo!, ¿verdad?
No soy supersticioso, pero si prometo algo me siento obligado a cumplirlo por muy estúpido que sea. Es que luego me queda esa extraña sensación de que lo voy a pagar si no lo hago ><
Yo quiero comprarla... Ya llevaba tiempo detrás del polo o la camisa, pero me gusta más la camiseta.
Y es verdad, luego si algo sale mal lo achaco a que no he cumplido mi promesa. Si le sumamos que soy muy supersticiosa... Pero me supone quedarme a poco de irme a Punta Cana. ¡Ains!
Siempre puedes comprarte la camiseta oficial versión china que sale más barata DD
Una promesa es eso, una promesa, por estúpida que te parezca se tiene que cumplir, es como dar tu palabra, así que ala, a comprarla, además, tampoco has dicho para cuando la comprarias, te puedes conceder un poco de tiempo