El trabajo no lo conforma sólo el horario y el sueldo sino que los compañeros son aquellos que te hacen disfrutar del trabajo o, a lo peor, aborrecerlo. Pero claro, no contaba yo con que había diferencias sociales dentro de los diferentes departamentos.
No es lo mismo ni tienen el mismo caché los redactores que los editores y, por supuesto, hay una excesiva diferencia entre los externos y, como me han sido nombrados alguna vez, la gente normal. No es un hecho aislado de las redacciones pues no es la primera noticia que tengo de ello y, lo más probable, algunos de vosotros estaréis asintiendo con sorna. Sea lo que fuere soy capaz de entender, asimismo, que una persona que se encuentra en un puesto de manera temporal no es tan digna de confianza aunque, en la mayoría de los casos, pagan justos por pecadores.
A los hechos me remito, no gozan de las mismas consideraciones y tampoco disfrutan de los mismos placeres. También he de decir que los derechos generan responsabilidades y, por lo tanto, se supone que al no tener esos derechos tampoco tenemos ciertas responsabilidades. Por lo cual este sistema de externo/interno es un sistema más o menos equilibrado para aquellas empresas que no exigen a los externos ser incluso mejor que los internos. Sin embargo, la percepción de los externos es de un cierto menosprecio hacia su persona y, especialmente, cuando se trata de un externo de otro departamento. Se trata, entonces, de una regla no escrita sobre los puestos de trabajo.
Todo esto me hace recordar que incluso en algún Ministerio que yo me sé, los externos, es decir, los no funcionarios, tenían que utilizar un cuarto de baño que no se encontraba ni siquiera en la misma planta en la que trabajaban sino que los externos tenían que bajar un estimable número de ellas antes de pasar a otro edificio para, finalmente, llegar al escusado. ¡Vamos, el colmo! Es increíble que haya tales diferencias pero haberlas, haylas.
Ahora bien, volviendo sobre mis pasos, si tus compañeros son gente absolutamente agradable, educada y afable, entonces, todas esas pequeñas diferencias parecen invisibles durante las horas de trabajo que, pese a quien le pese, son más llevaderas con buena gente que con snobs que se sobrevaloran.
Yo tenia compañeros majetes,pero desde ke llego cierta gente al trabajo, el ambiente se lleno de mal rollo.
Por mi parte a mas de uno le hubiese dado gustoso una paliza.... es mas.. en mi situacion actual,no descarto ke esa paliza le caiga prontito.
Puedes decirlo con todas las letras: joputas haylos en todos los lados y lo peor que te puede pasar en un curro, es estar rodeada de ellos. Te lo digo por experiencia.