Hoy he ido a comer a un restaurante y he pedido Casera - como casi siempre a la hora de comer - es uno de los pocos que tienen La Casera y no un sucedáneo - no es que me paguen por hacer publicidad de ella, pero es que es la única que tiene un sabor que me gusta -. Cómo no, cuando han traído los vasos el mío estaba vacío. ¿A qué viene esto? os preguntaréis. Lo comprendo. Pues viene que todos los refrescos, incluso la Tónica, se sirven con hielo y una rajita de limón. Pero ¡qué equivocada estaba! la Casera no es un refresco... para nada.
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