Muchas veces no te das cuenta de los lujos que tenías antes de emanciparte hasta que de verdad los echas de menos (aunque en mi caso sigo siendo una mantenida cambiando únicamente la parte que aporta el capital, jeje).
Uno de esos lujos era la ropa de temporada y la estética. Me encanta la ropa y me encanta ir a un salón de belleza a arreglarme el pelo, que me den un masajito en las manos y me dejen unas uñas preciosas. Tengo las manos muy grandes, herencia paterna, que empeoraron con el mal vicio de morderse las uñas en el colegio por lo que su cuidado para que queden femeninas es bastante difícil para mí que no me las sé arreglar bien. Sin embargo, el otro día estaba tan cansada, me dolía tanto la pierna y estaba tan triste que me di un lujo "de ahorro".
Por supuesto no uso esa lima sino las de cristal (tengo que advertiros que si se os cae al suelo la tiréis directamente para evitar un desagradable accidente). Pero al menos, ese pequeño cuidado semanal consigue levantarme el ánimo.
Soy la reina de la banalidad en algunos aspectos, lo sé.
Bienvenidos todos al mundo de la crisis.. yo antes cuando esta un poco de bajón me compraba un muñequito, me tiraba horas mirando eligiendo, buscándole un sitio en casa... ahora me comen las facturas...
En momentos de bajón... yo lo supero yendo a la tienda de los chinos que hay debajo de casa. Por un euro tienes la chuminada que te arregla el día... Aunque la semana pasada me regalé un conjunto de mascarilla-hidratante y demás de arroz y saque de avon que huele que no veas y funciona que te cagas. Para mi que tengo la piel hecha un asco cada vez que me ataca el nervio, es ideal -y no excesivamente caro- ;-)