El otro día entré en una tienda extasiada por la belleza de dos cachorras de Birmano que vi a través del escaparate. Se trata de una raza divina que proviene de la mezcla de persas blancos y siameses, aprobada como raza hacia el 1925 en Francia. Son cariñosos, melosos, tranquilos y muy pacientes. Tras la experiencia de las dos gatas de mi novio -dos malos bichos adoptados- y desde que las vi, lo tengo claro: me gastaría el dinero en ellas porque sé qué va a entrar en mi casa. Te puede salir un gato bueno, sí, pero ¿y si es un gato arisco? No es lo mismo tener una bola de pelos cariñosa que un animal que muerde y araña. No hay referencias para esta noticia.





