Hay veces que me planteo si mi capacidad intelectual se ha visto mermada... Pero no sólo la intelectual sino la de trabajo. De unos meses a estos días no consigo ni poner un pie detrás de otro y siempre estoy a la espera de tropezar con mis propios cordones aunque las zapatillas se aten con velcro.
Excesivo trabajo para dos meses de carrera que me quedan por delante. Trabajo muy interesante, por otro lado, pero del que no llego a dar ni la mitad de lo que podría. Si sumamos a la presión, la ofuscación, la autocrítica (esa de la que hablábamos hace unas semanas), el tiempo limitado, la vagancia supina, el abandono de algunos redactores de la sección y el trabajo acumulado, el resultado es la imposibilidad de llegar ni a la mitad del camino.
Sin embargo, el propósito es fuerza de voluntad y poco a poco las cosas se encauzan en la dirección adecuada. Porque, puestos a quejarnos, al menos se intentará remediar para no entrar en una espiral de hipocresía merecida.
Ánimo. El exceso de trabajo desmotiva realmente, yo lo que intento actualmente es dividir todo el mogollon que tengo encima en partes digeribles e intentar centrarme en cada una de ellas.. aunque no me funciona del todo bien ya que con el rabillo del ojo miro a mi alrededor y las montañas de papel no paran de crecer..
Intenta desconectar totalmente de vez en cuando. Para mi el deporte es un buen aliado para cargar pilas, por ejemplo.
Pues es lo que estoy haciendo más o menos, xavitron. Pero también es cierto que a pesar de ir poco a poco no acabas de olvidar lo que tienes pendiente.
Hiro, ¡no tengo tiempo ni de postear en tu blog! Ains... lo que lo echo de menos ^^