Podría comenzar contando que he tuneado mi cama para convertirla en un sofá temporal. ¿La razón? Una tendinitis incordio que parece haberse encariñado conmigo. El pasado viernes -este no, el otro- le dio un ataque de celos porque me venían a visitar y Tendy -así se llama- se agarró a mi pierna tan fuerte que me estuvo molestando en Bruselas y en París. Sí, me la llevé de viaje para contentarla y lo único que conseguí es que me fastidiase tanto en uno como en otro. Si ya se dice que no viajes con niños... ¡Qué razón tienen! Ahora que estoy en casa descansando se ha aburrido de mí y ha decidido comenzar una nueva vida. Por si las moscas he echado la llave y me quedaré un par de días más, no vaya a ser que sienta morriña y vuelva. No hay referencias para esta noticia.

